Una nave de Israel se estrella a punto de alcanzar la superficie de la Luna

Una nave de Israel se estrella a punto de alcanzar la superficie de la Luna

La primera misión a la Luna financiada con fondos privados fracasó este jueves en su intento de aterrizar en la superficie lunar. La nave espacial Beresheetde fabricación israelí, sufrió una aparente falla en su motor principal y otros problemas técnicos y de comunicación cuando estaba cerca de alunizar. El objetivo de la misión era tomar fotografías y realizar varios experimentos. Hasta ahora solo las agencias gubernamentales de Estados Unidos, de la antigua Unión Soviética y de China han logrado aterrizajes lunares. La misión israelí tuvo un costo de alrededor de US$100 millones y se considera como pionera para futuras exploraciones lunares de bajo costo. Beresheet, que en hebreo significa “al principio”, fue un proyecto conjunto entre SpaceIL, una organización israelí sin fines de lucro con financiación privada, e Industrias Aeroespaciales de Israel.

Una misión prolongada

En términos espaciales, la Luna es un simple salto desde la Tierra, y la mayoría de las misiones tardan unos días en llegar allí. Pero la misión Beresheet, que fue lanzada el 22 de febrero desde Cabo Cañaveral, Florida, tardó semanas en llegar a su destino. Su viaje lo llevó a una serie de órbitas cada vez más amplias alrededor de la Tierra, antes de ser capturada por la gravedad de la Luna y pasar a la órbita lunar el 4 de abril. La nave espacial realizó un viaje por varias órbitas hasta que fue capturada por la gravedad de la Luna. Imagen: SPACEIL. La distancia regular a la Luna es de 380.000 km, pero Beresheet viajó más de 15 veces esa distancia. La causa principal de esto era el costo. En lugar de que la sonda fuera montada en un solo cohete que lo pusiera en la trayectoria perfecta a la Luna, fue parte de la carga de un cohete SpaceX Falcon 9 junto con un satélite de comunicaciones y un avión experimental.

Compartir el viaje en el espacio redujo significativamente sus costos de lanzamiento, pero implicó que la nave tuviera que tomar una ruta mucho más larga.

¿Qué tan difícil es alunizar?

Un aterrizaje suave en la superficie lunar fue el principal desafío para la nave espacial israelí. La clave de su éxito era un motor de fabricación británica, desarrollado por Nammo en Westcott, Buckinghamshire. El motor Leros proporcionó el impulso para llevar la nave hasta la Luna, pero también llevó a Beresheet a su descenso final.Muchos israelíes estaban atentos a que la misión llegara con éxito a la Luna.  La nave espacial de 1,5 m de altura tenía que reducir rápidamente su velocidad, por lo que un encendido final de un motor para frenar era crucial para detenerse suavemente. Rob Westcott, ingeniero de propulsión en Nammo, dijo previo al intento de alunizaje: “Nunca antes hemos usado un motor para este tipo de uso”. Westcott explicó que el desafío era que el motor iba a tener que estar encendido y se iba a poner muy caliente.

Un equipo de control en Israel estaba a cargo del avance de la misión. Foto: Reuters. Luego tenía que apagarse brevemente antes de volver a encenderse y ayudar a ralentizar la toma de superficie. El proceso tenía que tardar unos 20 minutos. Todos los controles para esto se cargaron y ejecutaron de forma autónoma desde Israel. Pero la aparente falla en el motor principal fue lo que causó que la misión no completara su objetivo.

¿Cuál era su propósito?

El primer trabajo de Baresheet era usar sus cámaras de alta resolución para tomar algunas fotos, incluida una selfie, y luego enviarlas a la Tierra. Luego iba a medir el campo magnético del lugar donde aterrizó, un área conocida como Mare Serenitatis.La sonda buscaba explorar el magnetismo de la Luna, entre otros objetivos.  El módulo de aterrizaje también llevaba un reflector de la NASA para ayudar a los científicos a realizar mediciones precisas de la distancia entre la Tierra y la Luna.

Las temperaturas en la Luna son extremas, por lo que era improbable que la nave sobreviviera al calor.

(Tomado de BBC Mundo)


Sony Xperia 10 Plus – Analisis

Sony Xperia 10 Plus – Analisis

Quizá alguno puede pensar que este nuevo Xperia 10 Plus simplemente es un Xperia 10 con la pantalla más grande y punto, pero existen algunos detalles que lo diferencian claramente; poniendo distancia uno del otro en lo que ofrecen a los usuarios.

  • Cuerpo
    • Dimensiones: 167 x 73 x 8,3 mm
    • Peso: 180 gramos
    • Colores: Negro, Azul, Plata, Oro
  • Pantalla
    • Tipo: IPS LCD
    • Tamaño: 6.5 pulgadas
    • Resolución: 1080 x 2520 | 21:9
  • Características principales
    • Procesador: Qualcomm Snapdragon 636 | Octa-Core 8 x 1.8 GHz Kryo 260
    • GPU: Adreno 509
    • Sistema Operativo: Android 9.0 Pie
  • Memoria
    • Interna: 64 GB + 4 GB
    • MicroSD: Hasta 512 GB
  • Cámaras
    • Trasera: 12 MPX f/1.8 PDAF Angular + 8 MPX f/2.4 PDAF Telefoto
    • Delantera: 8 MPX f/2.0
  • Conectividad
    • WiFi 802.11ac
    • Bluetooth 5.0
    • NFC
    • A-GPS | GLONASS
    • Radio FM
    • USB 2.0 Tipo C
  • Sensores
    • Lector de huellas lateral
    • Acelerómetro, sensor de proximidad y brújula
  • Batería
    • 3000 mAh Li-Ion
    • Carga rápida: Si | QC 3.0
    • Power Delivery: Si

Después de un primer vistazo a sus especificaciones podemos observar cuatro grandes pilares sobre los que se sustenta el nuevo Xperia 10 Plus. Ganamos en superficie de pantalla, tiene un SoC más moderno, una configuración de cámara dual con zoom y posee un ligero aumento en la capacidad de su batería. ¿Serán suficientes estos cambios? Solo hay una manera de saberlo…

Diseño elegantemente alargado

Tener el nuevo Xperia 10 Plus en la mano durante los primeros minutos hace que sintamos la gran diferencia respecto a su modelo “normal”. Este nuevo Xperia tiene el ancho habitual de los dispositivos de hoy en día, manteniendo esos milímetros extra de su frontal debido a su pantalla 21:9 de relación de aspecto. Todo ello aleja al nuevo Xperia 10 Plus de lo que podemos considerar un dispositivo compacto.

Respecto a los acabados, no hay ninguna novedad más allá de la selección de colores: seguimos teniendo un plástico que muestra solidez y calidad. Dentro de la gama de colores disponible, el gris le sienta especialmente bien al nuevo Xperia 10 Plus ya que mantiene un perfecto equilibrio entre elegante y discreto.

Diseño elegantemente alargado

Si entramos en la distribución de los elementos del nuevo Xperia 10 Plus, podemos decir que no difiere demasiado respecto al Xperia 10. El conjunto de cámaras se sitúa junto al flash led en la zona superior central sobresaliendo unos milímetros respecto a la carcasa. En el centro encontramos el logotipo de Sony y, en un plano más discreto, la serigrafía de Xperia.

Poniendo ahora el foco en el marco que rodea el dispositivo, nos encontramos los botones de volumen y encendido que flanquean al lector de huellas. El jack de audio para disfrutar de nuestros auriculares en la zona superior, dejando la zona inferior para el puerto USB Tipo C custodiado por el único altavoz y el micrófono.

Uno de los miedos debido al mayor tamaño del nuevo Xperia 10 Plus es si Sony ha tenido en cuenta este detalle para ubicar los botones y el lector de huellas. Y debemos decir que la posición permite un uso muy natural de los mismos, podemos interactuar con ellos sin demasiado esfuerzo al sujetar el smartphone.

La bandeja dedicada para la SIM y la tarjeta MicroSD no necesita ninguna llave para hacer uso de la misma: tan solo deberemos abrir la pequeña pestaña situada en el lateral izquierdo del nuevo Xperia y deslizar la bandeja. Hay que tener en cuenta que, al hacerlo, el smartphone se apagará automáticamente y se encenderá al cerrar dicha bandeja.

En el frontal seguimos teniendo un diseño asimétrico situándose la enorme pantalla de 6,5 pulgadas pegada al borde inferior. En la zona superior queda un pequeño borde donde se sitúa el auricular, la cámara frontal, el led de notificaciones y el sensor de proximidad.

Hay que decir que el aumento de tamaño le ha sentado muy bien al nuevo Xperia 10 Plus: sigue siendo un dispositivo cómodo de usar, incluso con una sola mano. Obviamente el acceso a la zona superior no es igual que en otros teléfonos más tradicionales, pero Sony ha añadido algunos retoques al software que facilitan mucho dicha labor. En líneas generales, incluidos sus 180 gramos de peso, el móvil se siente bien en el día a día usarlo.

El lector de huellas y los botones están situados donde podemos hacer uso de ellos de forma natural

Un hardware más que solvente

Hemos llegado a una de las novedades que incorpora el nuevo Xperia 10 Plus, el Snapdragon 636 bajo su carcasa. Un SoC que sigue la línea iniciada por el veterano Snapdragon 630, aunque con diversas optimizaciones; las cuales lo hacen más eficiente ofreciendo un rendimiento solvente.

Los 4 GB de memoria RAM que lo acompañan nos otorgan un desempeño fluido y sin sobresaltos; algo que notaremos al hacer uso de la multitarea, gracias a la pantalla 21:9, donde ejecutaremos varias aplicaciones sin merma en el rendimiento. Quizá a día de hoy ese giga de RAM extra no se note demasiado respecto al Xperia 10, pero a largo plazo puede que sea determinante.

Para redondear este conjunto, el nuevo Xperia 10 Plus pone a disposición de sus usuarios 64 GB de almacenamiento; que pueden ser ampliados gracias a la tarjeta MicroSD. Se agradece que Sony haya mantenido el sistema dentro de unos márgenes adecuados: ocupa solo 6,5 gigas del total; lo cual permite un amplio margen para aplicaciones, juegos o archivos multimedia.

Usar diariamente el nuevo Xperia 10 Plus resulta sorprendente en ocasiones: las aplicaciones se ejecutan sin tirones y los juegos se mueven de manera fluida incluso en niveles altos de calidad gráfica. No es un gama alta, pero la unión entre el hardware y un software limpio por parte de Sony otorgan una grata experiencia.

Los juegos se ejecutan de manera muy fluida en el nuevo Xperia 10 Plus

En términos lúdicos, el nuevo Xperia 10 Plus ejecuta juegos sin problemas, desde los más sencillos, como pueden ser Street of Rage 2, hasta llegar a títulos más exigentes, como Asphalt Extreme. Junto a un rendimiento solvente destacamos que se calienta ligeramente menos que el Xperia 10 y su Snapdragon 630.

Debemos decir que Sony ha conseguido que nos olvidemos del hardware usado en el nuevo Xperia 10 Plus y nos centremos en la experiencia de uso diario. Quizá por el precio que Sony nos pide por este nuevo smartphone esperaríamos algo más potente del tipo Snapdragon 660 o 710, sin embargo tampoco es algo que echemos en falta de momento.

Sony ha conseguido que nos olvidemos del hardware usado en el nuevo Xperia 10 Plus

La pantalla, la gran piedra angular

Observar el nuevo Xperia 10 Plus durante unos segundos nos hace ver que su gran elemento diferenciador es la pantalla. No solo por sus 6.5 pulgadas y 1080 x 2520 de resolución, sino por el uso de 21:9 como relación de aspecto; lo que otorga ese aspecto alargado a todo el conjunto.

Como hemos mencionado anteriormente, usar a diario este nuevo Xperia es realmente cómodo, algo sorprendente teniendo en cuenta el tamaño de su pantalla. Su único punto flaco es el acceso a la zona superior; que Sony ha sabido solventar mediante su software.

La pantalla, la gran piedra angular

Para ello, Sony ha aglutinado en la zona que alcanza nuestro dedo pulgar diversas soluciones, lo que hace posible usar el nuevo Xperia 10 Plus sin tener que sujetarlo con las dos manos. Las acciones que tenemos disponibles son las siguientes:

  • Doble toque en el botón de Inicio, habilita el modo para una sola mano.
  • Deslizar el dedo por el centro de la pantalla, despliega la barra de notificaciones.
  • Gracias al llamado Sensor lateral, accedemos a aplicaciones de una manera sencilla.

A diferencia de algunos de sus rivales de gama, que hacen uso de un panel AMOLED, el nuevo Xperia 10 Plus utiliza un panel IPS. Este apartado va un poco por gustos, personalmente prefiero un buen panel IPS. Tras el uso me parece que la pantalla del nuevo Xperia es suficientemente buena.

Gracias a su resolución goza de una gran nitidez junto con una buena representación de los colores, algo que podemos ajustar a nuestro gusto gracias a las opciones incorporadas. Los ángulos de visión son los esperados en este tipo de pantallas, por lo que no nos encontramos ningún contratiempo en este aspecto.

Si hay que poner un pero en este apartado es la elección del tamaño de fuente por parte de Sony. En ocasiones se ven los textos demasiado pequeños, algo que puede suponer algún problema para algunos usuarios y que tiene solución en los ajustes. Quizá Sony debería haber sido un poco más conservadora en este pequeño detalle.

Gracias a los 21:9 disponemos de multitarea real

Tal como vimos en el análisis del Xperia 10, el uso de la pantalla 21:9 tiene su gran baza en la multitarea. Y hablamos de multitarea real, en la que podemos disfrutar de dos aplicaciones con una visualización adecuada para ser usadas a la vez. Poder ver un vídeo de YouTube a la vez que chateamos en Telegram, con todo el contenido accesible sin problemas, está a otro nivel.

El pequeño extra en la pantalla del nuevo Xperia 10 Plus se agradece sobre todo en el apartado multimedia. Los vídeos, especialmente los adaptados a 21:9, lucen espectacular. Lo mismo ocurre con los juegos; aunque no todos están preparados para dicha relación de aspecto.

La experiencia usando la pantalla del Xperia 10 Plus es muy satisfactoria, tanto en el uso diario como en el uso más ocioso del mismo. Obviamente, una nueva relación de aspecto necesita un pequeño periodo de adaptación, pero lo que Sony ha puesto sobre la mesa es prometedor.

Autonomía suficientemente justa

Otro de los aspectos en los que el nuevo Xperia 10 Plus ha evolucionado es en el tamaño de su batería: alcanza los 3000 mAh. Una cifra que sigue estando lejos de sus rivales, pero que al menos se sitúa en lo mínimo exigible a día de hoy en un smartphone. También disponemos de carga rápida y power delivery.

El pequeño aumento en el consumo energético debido a su pantalla de 6.5 pulgadas se ve compensada por la eficiencia energética del nuevo Snapdragon 636; que, junto a los 3000 mAh, arrojan una autonomía suficiente para la gran mayoría de usuarios. Aquí destaca el modo Stamina, que exprime el dispositivo a límites insospechados.

Autonomía suficientemente justa

Haciendo un uso moderado hemos obtenido unas 8 horas de pantalla aproximadamente, manteniéndonos alejados del cargador durante más de 24 horas. En un uso más intensivo del nuevo Xperia 10 Plus los números que alcanzamos bajan hasta las 6 horas aproximadas.

Aquí es donde entra en escena el modo Stamina, una solución que Sony lleva puliendo desde hace varios años y que se encuentra en un gran punto de madurez. Junto al modo normal de Stamina, que cuenta con tres niveles de ahorro a cual más agresivo, disponemos del modo Ultra Stamina.

El modo Stamina de Sony brilla con luz propia

Dicho modo desactiva cualquier conexión a internet y limita la ejecución de aplicaciones a un listado muy especifico; junto al uso del color negro como elemento principal. Todo por y para ahorrar hasta el último miliamperio de nuestra batería. Es digno de elogio la optimización conseguida por Sony en este apartado.

Pese a todo lo anteriormente mencionado, Sony sigue situándose en el límite en términos de autonomía. Si las cifras obtenidas con 3000 mAh de batería son encomiables, esto nos hace pensar en lo que serían capaces con los 4000 mAh que muchos rivales tienen bajo la carcasa de sus dispositivos.

Destaca la ausencia de un cargador compatible con la carga rápida junto al nuevo Xperia

Lo mejor de Sony en sonido y conexiones

Pasará el tiempo, pero al ver un smartphone de Sony siempre nos viene a la mente que debe ofrecer una gran experiencia multimedia. Una fama labrada a lo largo de décadas en el sector. Sin embargo, y al observar el nuevo Xperia 10 Plus (también ocurre en el Xperia 10), no acabamos de entender la ausencia de un detalle.

Cuenta con un único altavoz aunque ofrezca un sonido potente y limpio, incluso a niveles de volumen altos. Al ver el borde superior del dispositivo echamos en falta la presencia de un segundo altavoz. Este simple detalle habría puesto la guinda a un aspecto donde el nuevo Xperia brilla con luz propia.

Lo mejor de Sony en sonido y conexiones

Si el sonido usando su único altavoz es bueno, usando auriculares es mejor aún ya que nos permite utilizar diversas opciones de ajustes para mejorar la experiencia. El móvil incluye DSEE HXClearAudio+,ecualizadorsonido envolvente o el normalizador de volumen dinámico.

La compatibilidad con música de alta definición es la guinda a un apartado multimedia que se ve acompañado por la presencia del deseado para muchos jack de audio y la Radio FM. Esto hace del nuevo Xperia 10 Plus uno de los smartphones con la experiencia sonora más completa de los que podemos encontrar a día de hoy.

Tanto en el apartado sonoro como en conexiones, el Xperia 10 Plus va sobrado

El apartado de conexiones está al mismo nivel que el apartado sonoro en el nuevo Xperia 10 Plus: al consabido jack de audio hay que añadir el puerto USB 2.0 Tipo C y el uso de la tecnología 802.11ac para la conexión WiFi.

Aquellos usuarios que hagan uso del smartphone para realizar pagos están de enhorabuena ya que el nuevo Xperia incorpora la tecnología NFC que, junto al lector de huellas lateral, se complementan perfectamente. Dicho lector ha demostrado una gran rapidez a la hora de desbloquear nuestro dispositivo y sin ningún error de lectura.

Los que disfruten con el sonido inalámbrico encontrarán en el nuevo Xperia 10 Plus la tecnología bluetooth 5.0 acompañada de la tecnología aptx HD; que proporciona una experiencia sin pérdida alguna en el sonido.

Android puro, según Sony

Lejos queda aquella capa de personalización de los primeros Xperia, la cual ha ido puliéndose hasta llegar a ser un Android casi limpio. Pero con detalles aquí y allí de Sony, la gran mayoría muy útiles, que sólo nos hace preguntarnos qué tal será la experiencia respecto a las actualizaciones del sistema. ¿Echaremos de menos Android One?

A nivel de aplicaciones, Sony mantiene un perfil bastante limpio exceptuando la presencia de Netflix o Facebook; que deberemos deshabilitar sino somos usuarios de ellas. La presencia por defecto de SwiftKey como teclado puede suponer un inconveniente para algunos, pero nada que no se pueda solucionar con una visita a Google Play Store.

Android puro, según Sony

En el resto de aplicaciones las únicas que llevan el sello de Sony son la galería de fotos y el reproductor de música. Ambas siguiendo las líneas de diseño de la marca: atractivas visualmente y sencillas de usar. Por lo demás, nos sentiremos cómodos usando la interfaz de Sony en el nuevo Xperia 10 Plus.

Como ya hablamos en el apartado de la pantalla, Sony ha añadido diversos ajustes para hacer más satisfactoria la experiencia de uso con una pantalla de 21:9 en nuestro día a día. Detalles como el modo para usar con una mano, el acceso a la barra de notificaciones o el sensor lateral aportan valor al conjunto.

Los detalles son los que ponen sobre la mesa el interés que pone cada marca en sus dispositivos. Unas saturan con opciones, la mayoría inútiles; otras se despreocupan totalmente; y luego están ejemplos como Sony que aportan ajustes u opciones que marcan la diferencia en el día a día. Esperemos que con las actualizaciones del sistema estén al mismo nivel.

Dos sensores que dan mucho juego

Hemos llegado a otra de las piedras angulares del nuevo Xperia 10 Plus: su apartado fotográfico está formado por el uso de dos sensores. Un sensor principal de 12 megapíxeles; acompañado de un segundo sensor de 8 megapíxeles que actúa como zoom. Esta pareja aporta más a la experiencia que la presencia de un sensor de profundidad, como en el Xperia 10.

En el apartado del software, la aplicación de cámara de Sony resulta muy sencilla e intuitiva. Sigue sorprendiéndonos la ausencia de la opción de capturar en RAW, algo que encontramos hasta en dispositivos más sencillos. Destaca el botón que nos permite pasar de un sensor a otro para hacer zoom.

Adicionalmente, podemos usar el botón de volumen para hacer un zoom progresivo, el cual cambiará de manera transparente entre el sensor principal de 12 megapíxeles y el sensor secundario de 8 megapíxeles. Encontraremos también los diversos modos de fotografía disponibles dentro de la aplicación de cámara:

  • Retrato: El modo ideal para selfies, donde se aplicarán diversos filtros para “mejorarnos”.
  • Desenfoque: Haciendo uso de los dos sensores, proporciona un desenfoque al objeto seleccionado.
  • Cámara lenta: Grabación de vídeo a cámara lenta hasta 120fps.
  • Creativo: Pone a nuestra disposición una serie de filtros que se aplican en tiempo real.
  • Manual: Permite al usuario ajustar al milímetro las opciones de la cámara.
  • Panorámica: Nos permite tomar panorámicas del entorno que nos rodea.

Una vez entramos en el uso real de la cámara del nuevo Xperia 10 Plus vemos en pocos segundos que la experiencia resulta prometedora. No solo aspectos como el reconocimiento de escena o el rastreo de objetos, que funcionan realmente bien en el 90% de las ocasiones, sino por la dualidad de sus sensores.

Poder hacer zoom y así obtener una imagen más cercana de aquello que deseamos fotografiar, sin hacer uso de trucos digitales, es un gran plus. Sí se aprecia la diferencia entre sensores; notando una pequeña pérdida de nitidez al usar el telefoto. De todas formas, este no es el detalle importante sobre el telefoto.

Algo que hemos sentido necesario, y no está disponible, es el estabilizador en el modo telefoto. Aquellos que tengan un pulso para probar panderetas… deberán armarse de paciencia. El más mínimo movimiento se verá reflejado en una fotografía movida. Y en condiciones de poca luz tendrán un borrón inusable.

No es un problema, solo es algo que hay que tener en cuenta al hacer uso del modo telefoto. En condiciones de luz correctas, y con un poco de tranquilidad al hacer las fotografías, obtendremos resultados muy buenos. Siempre que el procesado de Sony nos lo permita, porque en ocasiones juega malas pasadas.

La calidad del conjunto de sensores está ahí, en un gran número de fotografías obtenemos una buena representación de colores y una gran nitidez. Pero si el procesado de Sony se pone perezoso, obtendremos resultados muy por debajo de lo esperado; con una cierta tendencia hacia las acuarelas, sobre todo con poca luz.

Y aquí es donde la cámara del nuevo Xperia 10 Plus muestra sus vergüenzas, al igual que muchos de sus rivales: las fotografías en condiciones de poca luz. La unión del procesado de Sony, junto al uso de niveles de ISO altos, da como resultado fotografías poco aprovechables, algo que podemos paliar un poco si hacemos uso del modo manual, gracias al que podemos obtener imágenes más decentes.

Hablando del modo manual, es recomendable usar dicho modo en la mayoría de ocasiones. No solo por la posibilidad de ajustar al detalle la cámara, otra gran razón para ello es que es el único modo en el que podemos hacer uso del modo HDR. Este lo deberemos activar manualmente; a diferencia de otros dispositivos que si disponen de HDR Automático.

Galería fotográfica con el Xperia 10 Plus

Si comparamos la experiencia fotográfica del nuevo Xperia 10 Plus, sobre todo respecto al Xperia 10, dicha experiencia resulta más divertida. La presencia del telefoto abre las posibilidades, y esperamos que el procesado sea algo a lo que Sony ponga solución en próximas actualizaciones. Es el único punto donde flaquea el nuevo Xperia.

Sony Xperia 10 Plus, un gran teléfono con aspiraciones demasiado altas

Una vez hemos analizado y usado el nuevo Xperia 10 Plus en todos sus aspectos podemos decir que la experiencia que transmite es muy satisfactoria. Lógicamente tiene puntos mejorables, pero cualquier dispositivo los tiene, es algo habitual. De hecho, este nuevo Xperia marca todas las casillas de lo que un usuario medio pide de un smartphone.

La experiencia usando el nuevo Xperia 10 Plus en el día a día no tiene demasiado que envidiar a otros modelos: la fluidez y velocidad de respuesta a veces parece de gamas superiores. Sin embargo, debemos ser conscientes de que, a largo plazo, esta sensación irá disminuyendo; devolviendo el nuevo Xperia a la realidad.

El gran reclamo de su pantalla 21:9 puede resultar determinante para algunos y una anécdota para otros. Desde luego, el simple hecho de poder hacer uso de multitarea real le suma muchos puntos. Y la experiencia multimedia que obtenemos es muy satisfactoria. Lo mismo podemos decir en el apartado de conexiones, donde está más que sobrado.

Sony Xperia 10 Plus, un gran teléfono con aspiraciones demasiado altas

Aquellos que busquen una buena experiencia fotográfica tienen una opción en el nuevo Xperia 10 Plus. No es que sea la mejor de su gama, pero tampoco es de las peores; situándose en los primeros puestos. El día que Sony solucione su procesado, la experiencia puede ser muy gratificante.

Hasta ahora hemos omitido un detalle que quizá sea el gran problema del nuevo Xperia 10 Plus: su precio. Y es que los casi 430 euros que Sony pide por el nuevo Xperia lo sitúan en un escalón donde tiene todas las de perder. Demasiados gallos hay en este gallinero, como el OnePlus 6 o Xiaomi Mi 9, donde poco tiene que hacer el Xperia.

Por si esto no fuera suficiente, sus rivales más directos se sitúan a un precio bastante inferior. Smartphones como el Samsung Galaxy A9 2018, Nokia 7 Plus o los nuevos Galaxy A ofrecen una experiencia más o menos similar; por lo que nos lleva a preguntarnos si la pantalla 21:9 es suficiente para pagar ese sobrecoste.

Y esto nos deja un mal sabor de boca ya que el nuevo Xperia 10 Plus es un muy buen smartphone; que al precio correcto sería una opción a recomendar sin pensar. Pero en este apartado, Sony ha tirado demasiado alto.


Análisis Samsung Galaxy A50

Análisis Samsung Galaxy A50

Samsung es una de las firmas con mejor reconocimiento de marca en nuestro país. Los Galaxy han sido la referencia dentro del mundo de los móviles Android, desde los más potentes hasta los más baratos.

En los últimos meses esto ha ido matizándose con la irrupción en nuestro país de otras compañías con una excelente relación calidad precio y una estrategia muy agresiva. Para intentar frenar eso Samsung ha reorganizado toda su división de móviles de gama media y baja

Hace unas semanas analizamos el Samsung Galaxy M20, un terminal que por 229 euros plantaba cara a los mejores de Xiaomi. No, no era perfecto, pero permitía recomendar de nuevo un Samsung en una gama de precios realmente competitiva.

La firma ha querido replicar eso en la gama media alta, con propuestas como el Samsung Galaxy A50 que analizamos, el primero de la nueva familia de terminales que llega a España. Este modelo se vende oficialmente por 349 euros pero en algunos distribuidores como Amazon ya es posible encontrarlo por menos de 300 euros.

Características Samsung Galaxy A50

  • Procesador –Exynos 9610
    • 2 x Cortex A73 a 2.3 GHz.
    • 6 x Cortex A53 a 1.6 GHz.
  • Memoria RAM: 4 GB.
  • Almacenamiento.
    • Interno: 128 GB.
    • MicroSD: sí, hasta 512 GB.
  • Gráfica: Mali-G71 MP2
  • Pantalla.
    • Tamaño: 6.4 pulgadas.
    • Resolución: 2340 x 1080 píxeles.
    • Tecnología AMOLED.
    • Relación de aspecto: 19.5:9.
  • Cámara trasera.
    • Resolución:  25 Mpx  con f/1.7 + gran angular de 8 Mpx y f/2.2 +  sensor de apoyo de 5 Mpx con f/2.2
    • Otros: LED Flash
  • Cámara delantera.
    • Resolución: 25 Mpx.
    • Apertura: f/2.0.
  • Conectividad: 4G/LTE, Dual SIM, Bluetooth 5, WiFi 802.11a/b/g/n/ac…
  • Otros:
    • Conector USB C.
    • Sensor de huellas en pantalla.
  • Batería: 4000 mAh con carga rápida.
  • Dimensiones: 158.5 x 74.7 x 7.7 mm
  • Peso: 166 g
  • Sistema:
    • Versión de Android: 9.0 Pie
    • Interfaz del fabricante: One UI.

Un diseño sencillo, una sensación extraordinaria

Lo primero que pensé al sacar este móvil de la caja es que no había mucha diferencia con otros más baratos. Estéticamente Samsung usa un material a medio camino entre el plástico y el cristal con un marco metalizado en el mismo color que la parte trasera.

Visualmente es un móvil tremendamente sobrio, sin llegar a los límites del Galaxy M20. Esto puede ser un inconveniente para los que quieran un terminal que llame la atención. Eso sí, el color azul desde luego que atrae miradas, aunque sea por lo brillante que es.

En la parte trasera sólo destaca el triple sensor de la cámara y el flash LED. hasta el logotipo pasa desapercibido por el color elegido y no hay sensor de huellas en esta zona, al esta localizado bajo la pantalla.

En la parte frontal vemos que esa sencillez se mantiene, pero de otra forma. Tenemos una enorme pantalla de 6.4 pulgadas con unos marcos muy reducidos. Y cuando decimos muy reducidos queremos decir que parece un móvil de gama alta. A primera vista podría pasar por un Xiaomi Mi 9. Y eso que hay espacio en el marco superior para el auricular. El marco inferior sí que es ligeramente más grande que en modelos más caros, pero no demasiado.

En la mano el terminal destaca por tres cosas, una mala y dos buenas. La primera es que el diseño y el material hace que resbale bastante. Es posible que esto se solvente con una funda pero nuestra prueba ha sido sin ella, y muchas veces teníamos miedo de que se nos cayera. Además, el acabado es perfecto para marcar las huellas, lo que hará que estemos limpiándolo casi continuamente.

Los dos aspectos positivos están relacionados. Por una parte, hay que destacar el peso, de 166 gramos. Puede parecer normal, pero los móviles de este tamaño empiezan a irse a cifras más cercanas a los 200 gramos, lo que hace que este sea especialmente ligero. A esto ayuda el otro aspecto, el grosor. Con 7.7 mm este smartphone es uno de los más delgados que he probado en los últimos meses, y eso que su batería no es especialmente pequeña.

Todo esto hace que la sensación a la hora de usarlo sea muy satisfactoria, con el único inconveniente de que al cogerlo en vertical con la mano izquierda (como siempre lo hago) tape el altavoz, situado en la zona inferior, junto al cargador USB C y el jack de audio.

Rendimiento adecuado, con mucho almacenamiento

Samsung ha apostado en el Galaxy A50 por un chip mas potente que en el M20 pero en ocasiones nos ha dado la sensación de que no es así. No sabemos si es por potencia brutal del procesador o por la optimización de la interfaz pero en ocasiones las aplicaciones han tardado en abrirse. No siempre, pero a veces se nota.

Luego, cuando ejecutamos aplicaciones y juegos, hemos podido usarlas sin problemas de lags o tirones, por lo que no parece una mera falta de potencia del chip.

En cuanto a la memoria, Samsung ha optado por una solución intermedia. Ha dejado 4 GB de RAM en este móvil, algo que no es que sea malo, pero empieza a ser lo normal en móviles más baratos. Pero a cambio ha subido la memoria interna a 128 GB, algo que seguro es más importante para la mayoría de personas. Pese a eso, no parece que haya problemas con la multitarea o con la gestión de apps.

Se mantiene la presencia de una bandeja para la microSD, que además no es compartida con la doble SIM, al tener tres ranuras en total.

Como hemos dicho antes, este móvil cuenta con un sensor de huellas en pantalla. Al contrario que en el Galaxy S10, no es uno con tecnología ultrasónica, sino óptica, lo que obliga a dejar el dedo puesto mucho más tiempo de lo normal.

Durante los primeros días del análisis hemos estado usando esta opción con el software que venía de fábrica, que hemos de decir que no estaba lo suficientemente pulido y hacía que la experiencia de uso del sensor fuera bastante errática. En muchas ocasiones nos frustramos usándolo y acabamos optando por el desbloqueo facial, que no es especialmente seguro.

Por suerte, Samsung ha lanzado una actualización de firmware justo para solventar eso y la experiencia ahora es más lenta que con un sensor normal, pero correcta para la categoría de este móvil.

En cuanto a conectividad, Samsung no ha querido recortar como sí hizo en el M20, y aquí tenemos NFC, Bluetooth 5 y también Wifi de doble banda, que nos da velocidades de hasta 270 Mbps en redes de 600 Mpbs, similares a las de otros móviles más caros, pero sin llegar a las cifras del Samsung Galaxy A9.

Hubiera esperado que en este móvil se prescindiera de la radio FM, pero no ha sido así. Podremos usarla simplemente poniendo unos cascos, como en el resto de móviles con este chip.

Una buena pantalla que no llega a brillar

Cuando vi que este modelo no recortaba en pantalla, al menos sobre el papel, me alegré. Pensé que quizás tuviera la misma experiencia que con el Samsung Galaxy A9, un móvil al que se le han criticado muchas cosas, pero que tenía un panel espectacular.

El Galaxy A50 usa una pantalla OLED de 6.4 pulgadas con resolución Full HD+, en concreto con 2340 x 1080 px. Pero a la hora de la verdad es una pantalla más.

Decimos esto porque, por primera vez en un Samsung, he tenido que entrar a los ajustes de color para calibrar una pantalla que era mucho más cálida de lo deseable. Por suerte Samsung da esta opción y nos deja configurar la visualización a nuestro gusto.

Este panel OLED peca mucho más que otros usados por la marca de tonos verdosos al girarlo y, si bien no es algo que llame la atención si no lo buscas, lo aleja de la excelencia de otros paneles de Samsung.

Entre las muchas opciones de software que tenemos destaca la de poder ocultar el notch si así lo queremos, cambiar el tamaño y la fuente del sistema, cambiar la visualización del panel por una más o menos vivida… Eso sí, cuando ocultemos la muesca perderemos parte de la pantalla ya que en vez de poner la franja suprior en negro y ya está, lo que hace One UI es dejar de usarla.

En definitiva, es una pantalla a la altura de lo esperado en cuanto al precio y a la categoría del terminal, incluso ligeramente por encima, pero no llega a las cotas que muchos esperan en Samsung.

Una gran cámara para la gama media

Este año será recordado, entre otras cosas, por ser el primero en el que la triple cámara trasera se hizo normal. En Samsung no es una excepción y aunque ya vimos en 2018 móviles como el Galaxy A7 o A9 con tres o más cámaras, es ahora cuando esto es más común.

El Galaxy S10 ha sido el primer tope de gama de la forma en llevar tres sensores detrás y el Galaxy A50 lo imita, aunque no punto por punto. Aunque tenemos tres cámaras perdemos el zoom óptico y a cambio obtenemos un sensor de apoyopara el desenfoque. Este sensor es de 5 Mpx pero es algo secundario.

El sensor principal tiene 25 Mpx y nos ofrece unos resultados muy buenos, tanto de día como de noche. El nivel de detalle es bastante acertado y el rango dinámico es amplio. Incluso la gestión del HDR y la detección de escenas funciona bien.

Lo único que nos ha chocado es que en los retratos, que nos han gustado, se aplica por defecto un maquillaje digital bastante fuerte, que ha recordado al de marcas chinas a las que se les ha criticado esto. Personalmente no es algo que me moleste, pero la verdad es que se nota.

El último sensor es un gran angular de 8 Mpx que se comporta muy bien de día pero que de noche muestra que su calidad no está a la altura del angular normal. Podéis ver una comparativa aquí pero hay muchas más en la galería que os enlazamos aquí.

En cuanto al vídeo, el resultado es correcto pero al no estar estabilizado ópticamente vemos que de noche es mejor grabar sin hacer muchos movimientos.

La última cámara, la frontal de 25 Mpx, ofrece un resultado muy positivo tanto de día como de noche y de nuevo vemos un fuerte uso del maquillaje digital. De nuevo, es algo que no me molesta, pero es notorio.

La impresión del apartado fotográfico difícilmente podría ser mejor para un móvil de este precio. Sí, echamos en falta el zoom óptico, pero siendo realistas, poca gente lo valorará. Entre ese y el gran angular creemos que es buena la elección de Samsung. Eso sí, lo de poner un tercer sensor sobra, una estrategia de marketing que lleva usando en los Galaxy A algunos meses y que no creemos que aporte mucho.

Una batería de primer nivel

Tras haber probado un Samsung con 5000 mAh (el M20) me preguntaba cómo rendiría uno con 4000 mAh, sobre todo uno con la nueva interfaz. Hemos probado la autonomía de este móvil en varias situaciones, y no nos ha defraudado.

En la primera prueba hemos estado usándolo exclusivamente en interiores, bajo Wifi, para jugar, usar aplicaciones sociales, responder correos y hacer muchas capturas de pantalla. Hemos llegado a las 6 horas de pantalla con 20 horas de autonomía.

En la segunda prueba hemos estado haciendo un uso similar, pero también hemos descargado una actualización de firmware y hemos instalado la misma, lo que gasta bastante energía. Hemos llegado a las 6 horas de pantalla con 20 horas de autonomía.

En la tercera prueba hemos estado haciendo fotos, hemos viajado, jugado, usado en Wifi y en movilidad, descargado fotos, sincronizado aplicaciones y más. Hemos llegado a las 5 horas y media de pantalla con 27 horas de autonomía.

En la cuarta prueba hemos usado el móvil para buscar información, navegar, consultar el tiempo y jugar. Sobre todo bajo Wifi. Hemos llegado a las 6 horas de pantalla con 34 horas de autonomía.

Además, hay que recordar que cuenta con carga rápida de 15W, pero no con carga inalámbrica, siendo esto uno de los elementos que aún diferencian a la gama alta.

Samsung mejora, y mucho, su interfaz

Aunque el hardware suele ser lo más analizado en cualquier review de un móvil, a la hora de la verdad todo se controla mediante el software. Es por eso que el que el Galaxy A50 use OneUI, la nueva interfaz de Samsung, hace que gane muchos enteros.

Mi compañero Iván Linares pudo analizarla a fondo hace unos meses y también habló de ella en la review del Samsung Galaxy S10 Plus, pero no quiero dejar de comentar mi propia experiencia.

Samsung ha cambiado no sólo toda la estética de la interfaz sino la forma en la que la usamos. Gracias a una zona diferenciada de textos y elementos de acción, podemos usar el móvil a una mano de manera muy cómoda.

Me ha llamado la atención que en algún caso he pensado “Vaya, esto debería hacerse de otra forma” para luego sorprenderme al encontrar un ajuste que permitía eso. Me ha pasado, por ejemplo, con el desbloqueo facial, que por defecto te mantiene en la pantalla de bloqueo pero que tiene un ajuste para ir directamente al escritorio.

También me ha pasado al buscar la forma de abrir las notificaciones deslizando el dedo en el escritorio. Por defecto deslizar hacia arriba abre el cajón de aplicaciones (que puede abrirse con un botón clásico si lo queremos) y deslizar hacia abajo tiene la misma función. Pero podemos cambiarlo, como os digo.

La parte negativa es que el firmware ocupa casi 20 GB, una cantidad alarmante, si bien con 128 GB de memoria interna no llega a ser un problema. Esto es lógico dada la cantidad de aplicaciones y funciones integradas en el sistema, como su propia tienda, las aplicaciones de Microsoft, Samsung Pay, los temas…

También tenemos que hablar de Bixby, un asistente que sigue sin estar a la altura de Alexa o el de Google pero que poco a poco empieza a ser práctico, sobre todo ahora que responde a órdenes de voz y puede integrarse con aplicaciones de terceros. El BBVA por ejemplo anunciaba esta función hace poco.

Sí que me ha parecido que las animaciones y transiciones eran algo lentas, pero de nuevo he encontrado una opción en los ajustes para cambiar eso. La versatilidad de este software ha hecho que valore muy positivamente el móvil como tal.

Eso sí, aún quedan cosas por mejorar, como la gestión de algunas notificaciones, sobre todo las de las apps de Samsung, que es algo intrusiva, y los gestos, que son de los mas incómodos que he probado. Sí, te acabas acostumbrando pero los de otros fabricantes son mucho más naturales.

Conclusión: Samsung cambia su juego

Cuando se anunció el Samsung Galaxy M20 me llamó la atención porque me daba la sensación de que era el primer móvil de una Samsung que iba a cambiar su forma de jugar. El lanzamiento del Samsung Galaxy A50 me pasó mucho más desapercibido pero al analizarlo me he dado cuenta de que va en la misma línea.

Samsung está cambiando, y se nota.

Estamos ante un móvil con un precio muy bueno, con un diseño correcto y matices de gama alta en aspectos como el grosor, la ergonomía, la sensación en mano, los marcos, el sensor de huellas… Todo esto hace que se muy atractivo para los que quieren un buen móvil, de precio ajustado dentro de lo normal, y con una marca que conocen bien.

El rendimiento no es el más alto que hemos probado y a algunos usuarios se les antojará algo corto, pero desde luego no es un problema genérico. Es verdad que la pantalla podría ser mejor, pero no podemos perder de vista el precio.

Y son dos los apartados en los que verdaderamente destaca, además del diseño. El primero es la batería, que nos ha dado un rendimiento bastante bueno, y la cámara, que sin llegar a ser la más versátil del mercado, es muy buena.

Samsung ha acertado diseñando este móvil. Es una versión recortada del Xiaomi Mi 9, con un precio menor. Una definición algo extraña, pero que seguro que muchos entendéis como algo positivo, porque lo es.

Fuente: elandroidelibre

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Uber pierde 3.003 millones al año

Uber pierde 3.003 millones al año

Un par de semanas después de la salida a bolsa de su mayor competidor (Lyft), Uber se prepara para hacer lo propio en mayo, en lo que posiblemente sea la salida más esperada del año de una tecnológica. El Financial Times señala, basándose en “fuentes cercanas a la compañía”, el día 10 de dicho mes como fecha elegida.

Si bien aún tiene que revelar el precio inicial previsto de la oferta pública, la publicación del preceptivo folleto informativo ha permitido que el mercado conozca ya cuáles son las perspectivas con las que opera la compañía, así como otros datos que no eran públicos hasta ahora, como las pérdidas operativas de 3.003 millones de dólares que la compañía experimentó el año pasado.

O, más sorprendentemente aún: el aviso, en el capítulo de riesgos del folleto, de que quizá nunca llegue a ser rentable.

En definitiva, pese a poder exhibir otras buenas cifras (como lograr, en sólo una década, estar presente en 700 ciudades de todo el mundo, cosechar 91 millones de usuarios y ostentar un 65% de cuota de mercado en América, Europa, Australia y Nueva Zelanda), Uber se está jugando todo su futuro a una carta: el éxito de sus vehículos autónomos. E incluso en ese campo, procura ser cauto y no excitar las expectativas.

“Nuestro éxito vendrá de una ejecución estelar de nuestros planes y de la fortaleza de la plataforma que tanto nos ha costado construir”.

Para cumplir dichos objetivos, la compañía invirtió el año pasado 457 millones de dólares en I+D+i dedicado a crear coches autónomos, vehículos voladores (también llamados eVTOLs, de ‘electric vertical takeoff and landing’) y otros “programas de tecnología”.

Pero esa cifra representa únicamente el gasto de Uber ATG (Advanced Technologies Group), la filial fundada en 2015 que desarrolla tanto los coches autónomos de la compañía como su vehículo volador Uber Elevate, y que en cuatro años ha pasado de emplear a 40 investigadores a contar con 1000 empleados.

Sin embargo, el gasto total de la compañía en investigación durante 2018 fue del triple y ascendió hasta los 1.500 millones de dólares.

Uber no prevé deshacerse de sus conductores en un futuro cercano

Así, Uber deja claro su convicción de que los vehículos autónomos constituirán a largo plazo una parte importante de su oferta. Sin embargo, el documento también deja entrever un tono más conservador sobre el modo y los tiempos en que los vehículos autónomos irán ganado peso en su oferta, apostando por un largo período de “autonomía híbrida” que le haga depender todavía por un tiempo de conductores humanos para el grueso de sus operaciones.

De hecho, Uber asevera que incluso una vez que despliegue sus VTCs autónomos seguirá necesitando conductores humanos para hacer frente a situaciones que “involucren tráfico denso, rutas complejas, o condiciones climáticas inusuales”, así como para dar servicio a eventos con gran afluencia de público que superen la capacidad de su flota de vehículos autónomos.

“Los conductores son, por tanto, una ventaja fundamental y diferenciador para nosotros y seguirán siendo socios valiosos para nosotros a largo plazo”

El folleto de Uber también repasa sus acuerdos de colaboración con fabricantes de coches. Con algunos, como Toyota y Volvo, el acuerdo consiste en adquirir coches de dichas compañías para su propia flota, integrándoles la tecnología de conducción autónoma que Uber ATG está desarrollando.

Con otros ha acordado introducir en su flota coches con tecnología autónoma ajena, como la de los coches de Daimler.

Vía | TechCrunch


Todo lo que ha hecho falta para que la foto del agujero negro haya sido posible

¿Existen realmente los agujeros negros?

Esto es lo más básico, efectivamente. La idea de “astros oscuros” no es nueva. En 1783, el clérigo inglés John Michell escribió una carta a Henry Cavendish en la que le planteaba la posibilidad de que existiera una estrella tan grande que “toda luz emitida por ese cuerpo volvería hacia él por causa de su propia gravedad”. Durante décadas (¡siglo y pico!), la afirmación pasó desapercibida.

El 22 de diciembre de 1915, mientras servía durante la Primera Guerra Mundial en el frente ruso, Karl Schwarzschild envió una carta a Albert Einstein con un modelo muy robusto que demostraba que la existencia de estos cuerpos invisibles era un corolario lógico de la Teoría de la Relatividad (algo que no entusiasmaba ni al propio Einstein). Schwarzschild murió poco después, pero la búsqueda acababa de empezar.

Durante más de un siglo, hemos teorizado sobre su existencia, modelado sus características, localizado zonas del espacio donde creíamos. También los hemos detectado, claro. No ha sido todo cuestión de fe. Hace décadas que los agujeros negros dejaron de ser excéntricas hipótesis teóricas para convertirse en fenómenos cosmológicos confirmados gracias a métodos indirectos. Cosas como su (nada sutil) fuerza gravitatoria nos permiten saber de su existencia con solo mirar el comportamiento de las estrellas que los rodean.

Diseñar un telescopio capaz de verlos

Pero, ¿estudiarlos con detalle? Eso era imposible. Técnicamente imposible, quiero decir. Para conseguir datos de objetos como estos, necesitamos antenas muy grandes. Y, claro, la manera más sencilla es construir una radioantena lo suficientemente grande. ¿Cómo de grande? Demasiado.

Como muchos os habréis dado cuenta, la imagen de M87 no se ha compuesto con longitudes de onda visibles, sino de radio. El motivo es sencillo: como pasa con la radio convencional, estas frecuencias pueden atravesar lo que se encuentren por delante ya sea polvo espacial u otro tipo de objetos; la luz visible no.

Ahí, las longitudes largas tienen ventajas fundamentales, pero también tienen serios problemas: el que más nos interesa es que son mucho menos nítidas. Si usáramos el mayor radiotelescopio actualmente operativo para captar una imagen de la Luna, ninguna fotografía resultante tendría (ni de cerca) la nitidez con la que la vemos a simple vista.

Y hablamos solo de la luna. Por seguir con el ejemplo, captar la imagen de un agujero negro como M87 desde la Tierra es algo parecido a tratar de fotografiar una naranja en la superficie de la Luna con un radiotelescopio. O sea,** necesitaríamos un radiotelescopio de unos 10.000 kilómetros de diámetro**. La Tierra tiene unos 13.000 kilómetros, la cosa está complicada.

El maravilloso mundo de la interferometría

Afortunadamente, tenemos otras formas de enfocar el problema: podemos usar diferentes antenas situadas en varios continentes para tratar de componer una imagen global. Eso es una técnica llamada interferometría y nos permite combinar los datos extraídos desde distintos receptores, telescopios o antenas de radio para componer, utilizando el principio de superposición, una imagen de mayor resolución.

Aquí surgen dos problemas interrelacionados. El primero es que los científicos del EHT no podían fotografiar el agujero negro que quisieran. Tenían que buscar uno que estuviera lo suficientemente lejos (y fuera los suficientemente grande) como para que se mantuviera estable al captar los datos. El mismo EHT ha obtenido datos de Sagitario A*, un agujero negro que por estar en el centro de la Via Láctea está mucho más cerca de nosotros, pero los movimientos locales de la galaxia “desenfocan” la foto impidiendo conseguir una imagen tan nítida.

El segundo problema es que no bastaba con que estuviera lejos, tenía que encajar con el tamaño exacto del EHT: es decir con la superficie de la Tierra que podemos cubrir con los 8 radiotelescopios situados en 6 lugares diferentes que estaban disponibles los días de la gran foto (5, 6, 10 y 11 de abril de 2017). Estamos, por tanto, en el límite de la nitidez posible por ahora. Solo sacando los radiotelescopios al espacio (instalando uno en la Luna, por ejemplo) podríamos mejorar las imágenes que tenemos ahora mismo.

Luego venía la parte compleja: había que componer la imagen a partir de los datos de los radiotelescopios. Datos incompletos, por cierto. Incluso aunque hubiéramos tenido el doble de telescopios, los datos hubieran tenido huecos huecos importantes. Por eso, buena parte del trabajo de los investigadores ha sido ver cómo rellenaban los huecos.

Katie Bouman, una de las protagonistas del descubrimiento, se dedicó precisamente a esto, a rellenar los huecos que había en los cinco petabytes de información que se usaron para componer la imagen. Por ejemplo, fue decisión suya pasar de una interferometría basada en pares de radiotelescopios a una banda en tríos.

Como explicábamos antes, la interferometría permite descomponer un problema complejo en carios subproblemas. Las técnicas habituales utilizan pares de radiotelescopios para ir refinando los datos. La idea de empezar a usar tríos fue muy meditada. Los tríos conllevan una pérdida importante de información (motivo por lo que no se hace normalmente), pero en este caso esa pérdida se ve compensada por el aumento de precisión (y la supresión del ruido atmosférico).

El EHT produjo, aproximadamente, 250 PB de información en apenas una semana. De ellos, se extrajeron cinco para componer la imagen. Pero aún no acaba ahí el reto porque al reto de transferir, procesar y estudiar los datos se sumaba otro más. Con toda esa información, no se podía obtener una fotografía, se podía obtener todas las que se quisieran. Cinco petabytes de piezas que se podían ordenar de las más diversas formas distintas.

Eso no significa que que todas las imágenes fueran igual de probables. Evidentemente no sabíamos qué pinta tenía un agujero negro, pero sí sabemos muchas cosas sobre la naturaleza del Espacio-Tiempo y sobre cómo se suponía que debía ser. Para encontrar la fotografía clave el equipo del EHT utilizó un algoritmo de aprendizaje automático para identificar patrones visuales y refinar aún más las reconstrucciones de la imagen de su algoritmo.

El resultado es el que tenemos encima de la mesa: la primera imagen de un agujero negro. Gracias a ella (y al resto de datos), podremos estudiar con detalle qué ocurre en entornos de gravedad extrema. Pero eso es el futuro: si algo demuestran estos descubrimientos es cómo una idea puede atravesar las décadas, puede concitar a cientos de personas y puede hacernos conocer lo que está más allá. Es una historia de ciencia, sí; pero sobre todo es una historia de esperanza en el ser humano.


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